Todo ocurrió
de manera tan brusca, que no tuve tiempo de asombrarme. En el garaje me despedí de Daniela, con ese abrazo de
cariño y tedio de todos los días. Abrí la puerta del carro. Cuando lo prendí,
acelere sin mirar y solo me encontré con el final del camino. Fui a caer por un
despeñadero de piedras inmensas y volqué rápidamente en ese barranco profundo.
Nadie vino en mi auxilio a pesar de los gritos; sin embargo, al final de todo,
vi arriba una pareja de turistas chinos que parecían divertirse mucho con mi
accidente y tomaban la que sería mi última fotografía como un suvenir.-
martes, 21 de abril de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
Desconcierto....
Ese colorido
loro, que parloteaba incesantemente una frase en la rama antes de picotear un mango, es el único plumífero que
desconcertaba a los insectos.-
viernes, 4 de julio de 2014
Una mañana despejada....
¿Qué haremos en los días
de verano que ya llegan? Hoy por la mañana estaba el cielo despejado, pero si
alguien va ahora a la ventana, se quedará sorprendido y fijara sus ojos en la
plaza.
Abajo en la plaza se puede
ver cómo la luz del sol, que ya comienza a salir, se refleja en el rostro terso
de una joven muchacha, que esta parada y mira alrededor, y al mismo tiempo se
ve la sombra de un hombre que viene rápidamente detrás de ella.
El hombre la ha pasado y
el rostro de ella se sonroja.
jueves, 3 de julio de 2014
Muerte en el callejon....
Al anochecer, sentado en
la silla de mimbre, Mario creyó ver una extraña silueta, oscura, volátil y
alargada andando en dirección al callejón. Aquel mal presagio le hizo recordar
su propia muerte. Se levantó con calma y entró en la bodega. Y con gesto firme,
en el que se notaba, sin embargo, cierta resignación, agarro la pistola.
En una moto negra, por el
estrecho callejón paralelo a la plaza, avanzaba la muerte en una frenética y
casi estrepitosa carrera. Mario, desde el porche, reconoció la silueta del
enemigo. Se oculto detrás de la baranda, aprontó la pistola y fijo la mirada en
el corazón de piedra del sujeto. Moto y delincuente cruzaron la línea
imaginaria del callejón. Y Mario, que había aguardado desde siempre ese
momento, disparó. La moto se coleo en seco, y el delincuente, con el pecho perforado, abrió los brazos, se dobló sobre sí
mismo y cayó a la acera mordiendo el polvo acumulado en la cuneta.
El disparo interrumpió
nuestras labores rutinarias, se escucho en el viento cubriendo de presagios
nuestros corazones. Salimos al callejón y, como si hubiéramos establecido un acuerdo
previo, todos rodeamos a la víctima. Mi vecino se aparto del grupo, se quito la
chaqueta, e inclinado sobre el cuerpo aún caliente de aquel desconocido, lo
volteo de cara al cielo. Entonces vimos, alumbrado por los reflejos ámbar del
poste de luz, el rostro sereno y sin vida de Mario.
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miércoles, 2 de julio de 2014
El Escorpión y el niño....
Cerca de la playa, en una
palmera, un niño trataba de tumbar un coco. Al bajarse, un escorpión venenoso
lo mordió - ¡Hay! – dijo el niño todo asustado-. Pasaron algunos segundos,
minutos, horas, y días sin que el sorprendido niño muriese de la mordedura.
jueves, 24 de abril de 2014
La oveja que queria ser hermosa...
Había una vez una vieja
oveja que quería ser una oveja hermosa, y todos los días se esforzaba en
arreglarse.
Al principio se compro un
peine con el que se arreglaba todo el día buscando su ansiada belleza.
Unas veces parecía
encontrarla y otras no, según su ánimo de ese día o de la hora, hasta que se
cansó de esto y guardo el peine en una gaveta.
Por fin pensó que la única
forma de conocer su verdadera belleza estaba en la opinión de las demás ovejas,
y comenzó a peinarse y arreglarse y a
cambiar de collares (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si las demás ovejas la aprobaban y
reconocían que era una oveja hermosa.
Un día observo que lo que
más admiraban de ella era su pelaje, especialmente su lana, de manera que se
dedico a comer alfalfa y algarrobos para tener una lana cada vez mejor, y
sentía que todas las ovejas la felicitaban.
Y así seguía
alimentándose hasta que, dispuesta a
cualquier cosa para que la consideraran una oveja hermosa, se dejaba cortar su
lana y los pastores la afeitaban, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura
cuando decían que buena oveja, que así afeitada parecía un rabopelado.
martes, 21 de enero de 2014
Home Run...
Comía mi plato de sopa en
la mesa, mientras mi abuela bordaba un mantel individual. Al terminar mi sopa,
tomé el periódico y me entregue a la lectura del cuerpo de deportes.
Repentinamente atine a escuchar en la radio de mi casa la narración del juego
de Beisbol.
Agucé el oído ante los
comentarios que se desarrollaban en torno al bateador de turno: “El Gato Andrés
Galarraga la saco del parque”. Todos los asistentes asomaron sus gritos, su
bulla y emociones invadieron el estadio. Mi abuela me preguntó qué pasaba
mientras colocaba compresas húmedas sobre mi cabeza que en el abismo de una
pesadilla deliraba a cuarenta grados de fiebre.
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